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Es fácil dar por sentado lo mucho que sabemos acerca del clima hoy en día. Como ejemplo, el huracán Irene: Existen muchos mapas del clima que muestran el recorrido de la tormenta, la cual se agita a través del Caribe en su paso por la Costa Este de Estados Unidos. Tenemos una buena idea de hacia dónde se dirige Irene y la fuerza que tendrá cuando llegue a tierra.
Por supuesto, todo esto da a las personas en el Pacífico días suficientes para almacenar alimentos y planear una ruta de escape, solo en caso de que los pronósticos se vuelvan realidad.
¿Cómo sabemos todo esto? Es gracias a los satélites que observan.
La Administración Nacional de Océanos y Atmósfera de Estados Unidos (NOAA por sus siglas en inglés) tiene su programa de monitoreo de los océanos y el clima de la Tierra que se hace desde arriba de la atmósfera. En este momento, esa agencia intenta evitar recortes presupuestales del gobierno estadounidense.
Básicamente existen dos tipos de satélites de NOAA orbitando el planeta: los que orbitan de norte a sur, y los que sitúan en un área de tierra particular y que viajan en el mismo sentido que la rotación de la Tierra. Estos tienen funciones complementarias para observar y monitorear el clima.
Los satélites que orbitan los polos están mucho más cerca de la Tierra, aproximadamente a 864 kilómetros por encima de la superficie, en comparación con los más de 35,200 kilómetros de los satélites “geoestacionarios”, de acuerdo con el programa de satélites en la página web de la NOAA.
Los satélites que orbitan de norte a sur también cubren una gran cantidad de tierra, ya que circulan a la Tierra aproximadamente cada 100 minutos.
Un importante satélite meteorológico que orbita a la Tierra con una dirección de norte a sur dejará de funcionar en 2016. A menos que exista el financiamiento, un nuevo programa para reemplazar a este satélite, no estará listo con el tiempo suficiente.
En una serie de apariciones públicas, la administradora de la NOAA, Jane Lubchenco, señala la importancia de los satélites para el pronóstico del clima.
Esos satélites de norte a sur son “esenciales en el apoyo de la investigación del clima así como para los pronósticos operacionales del clima y de las tormentas para nuestros socios civiles, militares e internacionales”, de acuerdo con un documento de presupuesto de la Casa Blanca.
“Podría argumentar que
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